
quien le había sido más fiel era su perro. El que nunca se quejaba de nada, el que suspiraba por las caricias de su dueña. Ese animal le dió una lección de lealtad.
Desde entonces, ella, se despojó de todo apego. Del apego a las cosas y a las personas. Desde entonces, ella, tiene otro concepto de la vida.
A tu salud bella durmiente. Este malta va por ti.


