
. Hola Luisa. ¿A que se debe tanta prisa, tanto misterio?
* ¿Somos amigos, no? Necesitaba hablar con alguien de confianza, Alberto.
. Claro que somos amigos. Y por supuesto que puedes tenerme confianza. Nos conocemos de hace años.
* Verás... es que estoy meditando aceptar una propuesta que me han hecho para una nueva película y tengo muchas dudas.
. ¿Piensan en ti para una película y estás preocupada, dudando? Deberías de alegrarte.
* Me alegro, pero el papel tiene alguna escena de cama y es aquí cuando aparecen mis dudas.
. ¿Y son muy fuertes esas escenas de cama?
* Alberto, el desnudo es integral y debería mostrar mucha pasión con mi acompañante. Serían las escenas más fuertes que nunca hubiera hecho. No se...
. Háblame de tus dudas, de tu dilema...
*Estoy pensando en mi marido. Me pregunto si haré bien acceptando el papel, independientemente de si a el le parece bien o no. Es un dilema moral el que tengo.
. Mira, soy un tio liberal, ya lo sabes. Pero con mi opinión no quiero, ni debo, influenciarte. Es una decisión que solo tu debes de tomar. También puedes compartirla con tu esposo, claro. Pienso que sería conveniente.
Pues sí chica, menudo dilema. El único consejo que puedo darte es que lo hables con el, en un momento de tranquilidad y compartiendo un buen whisky de malta.
* Gracias Alberto. Eres un buen amigo.
. De nada Luisa, cuenta conmigo para lo que quieras. Y saluda a tu marido de mi parte.