quien le había sido más fiel era su perro. El que nunca se quejaba de nada, el que suspiraba por las caricias de su dueña. Ese animal le dió una lección de lealtad.
Desde entonces, ella, se despojó de todo apego. Del apego a las cosas y a las personas. Desde entonces, ella, tiene otro concepto de la vida.
Barman es el amigo, el confidente. El que es capaz de saciar tu sed con un trago de buen whisky de malta. El de la foto también soy yo, pero de enano (Otra vez es una broma, je, je).